El País - Economía
30/09/2012
UE - China, tensión fotovoltaica
Empresas europeas acusan de ‘dumping’ al gigante asiático
La preocupación de la industria fotovoltaica europea por los efectos de un presunto dumping chino ha desembocado en la apertura de una investigación por parte de la Comisión Europea al constatar que hay evidencias sólidas que podrían corroborar las acusaciones de la organización UE Pro Sun, aglutinadora de una veintena de empresas afectadas de la Unión.
Los datos que maneja el Ejecutivo comunitario demostrarían prácticas
desleales de las principales compañías chinas al exportar artículos al
mercado europeo por debajo del coste de producción. Esta práctica
comercial, prohibida por la legislación europea y la Organización
Mundial del Comercio (OMC), podría ser la causante de la exorbitante
disminución de cuota de mercado de las empresas fotovoltaicas europeas
en la Unión y la responsable del cierre o de la venta de muchas de ellas
a inversores chinos. “El daño que está provocando a la industria es
tremendo. El 80% del mercado fotovoltaico europeo es de China”, afirma
una fuente española de UE Pro Sun. “No es una casualidad si contemplamos
las prácticas de subvención a la exportación que contempla el Gobierno
chino en su Plan Quinquenal. No pretenden competir en igualdad de
condiciones, sino destrozar nuestra industria y monopolizar el mercado”.
Lo cierto es que, desde 2010, un total de 28 empresas europeas se han declarado insolventes, 4 han sido adquiridas por inversores chinos y 11 han tenido que reducir la producción o abandonar el sector. La Unión Europea reconoce que es la mayor denuncia de dumping que han recibido hasta el momento, teniendo en cuenta que, el año pasado, China exportó placas solares y otros componentes por valor de 21.000 millones de euros. “Existe un vínculo proporcional entre esa cifra y las pérdidas que ha sufrido la industria europea. Las investigaciones están en marcha y debemos analizar toda la información que nos presten las partes en conflicto antes de decidir si se imponen o no medidas”, advierte el portavoz de comercio de la Comisión, John Clancy. En referencia a las pruebas presentadas por el grupo de empresas anónimas de UE Pro Sun, Clancy sostiene: “Hay puntos que no tienen sentido. ¿Cómo pueden producir por diez y vender por cinco? Debemos clarificar muchas cosas”.
Sobre la imposición de medidas antidumping, la Comisión puede aplicarlas si se demuestra que existen prácticas desleales que perjudican a la industria fotovoltaica europea. No obstante, y según reza el reglamento, “se examinará si las medidas podrían ser al final más costosas para la economía de la Unión que beneficiosas para los denunciantes”. Ante la posibilidad de que estas prácticas no sean sancionadas, el presidente de UE Pro Sun, el alemán Milan Nitzschke, asegura que no le preocupa. “Creemos que la industria es fundamental para la Unión, y las autoridades europeas sabrán valorarlo a la hora de imponer sanciones si fuese necesario”, señala. “No queremos hacer daño, sino que las reglas sean iguales para todos”. Pese a la tranquilidad que quieren transmitir, una fuente de la organización declara: “El Gobierno chino está amenazando a la Unión Europea. Es una situación inaceptable”. La fuente constata el miedo de algunas empresas a apoyar las denuncias por la coacción comercial a la que se ven sometidas. “Algunas sobreviven porque compran componentes chinos muy baratos que son subvencionados por su Gobierno. Si dejasen de suministrarles el material tendrían que cerrar”.
La UE está en una situación delicada, dada su dependencia económica del inversor chino. Europa necesita mantener buenas relaciones con el gigante asiático para no dañar más sus economías y evitar bloqueos a las exportaciones a China en otros sectores.
El peligro que entraña el dumping para las compañías fotovoltaicas europeas es muy grande. Actualmente, los costes laborales de producción en Europa se sitúan en el 10% del total del producto, gracias a la alta tecnología. En China, las compañías registran esta misma cifra, pese a no contar con un desarrollo tecnológico tan alto, tal y como reconocen en su 12º Plan Quinquenal. Si a esa cifra de coste se le añade el transporte de la exportación a la UE, los precios de venta de los productos en el mercado europeo deberían ser mucho más altos. Nitzschke defiende que la explicación a estas contradicciones es que el Gobierno chino —a través de bancos de financiación— está sufragando gran parte de los costes para su exportación. Compitiendo en desventaja, la industria europea se vería obligada a abandonar el sector y sufrir el monopolio chino en la UE. Desde su organización, algunas fuentes sostienen que la UE está trabajando sobre este tema: “Están muy preocupados. Si son capaces de destruir una industria con unos costes laborales tan bajos, ¿qué no harán con otras industrias europeas?”, se preguntan. Desde la Comisión no quieren hacer comentarios al respecto y se limitan a señalar que están en contacto con el Gobierno chino: “Están colaborando. Es beneficioso para ellos. Si no lo hiciesen sería un signo que se podría interpretar mal”.
Desde la industria fotovoltaica china llegan reacciones a las acusaciones de dumping: “Nuestros productos no incurren en prácticas anticompetitivas, ni están subvencionados”, aclaran desde Trina Solar, la cuarta empresa del sector que más factura en el mundo. Suntech, la líder mundial, no confirma que esté siendo investigada, pero aseguran que colaborarán con la Comisión para demostrar que las acusaciones son infundadas.
Se demuestre o no que existe dumping, las dudas sobre la financiación estatal a esta industria en el país asiático siguen siendo razonables. En el 12º Plan Quinquenal, el Gobierno chino reconoce la existencia de subsidios a este sector, pero argumenta que lo hacen para “potenciar el mercado interno”, pese a que el 90% de lo que producen las empresas fotovoltaicas de su país se exporta.
La Comisión Europea deberá despejar estas dudas en los próximos 15 meses.
Lo cierto es que, desde 2010, un total de 28 empresas europeas se han declarado insolventes, 4 han sido adquiridas por inversores chinos y 11 han tenido que reducir la producción o abandonar el sector. La Unión Europea reconoce que es la mayor denuncia de dumping que han recibido hasta el momento, teniendo en cuenta que, el año pasado, China exportó placas solares y otros componentes por valor de 21.000 millones de euros. “Existe un vínculo proporcional entre esa cifra y las pérdidas que ha sufrido la industria europea. Las investigaciones están en marcha y debemos analizar toda la información que nos presten las partes en conflicto antes de decidir si se imponen o no medidas”, advierte el portavoz de comercio de la Comisión, John Clancy. En referencia a las pruebas presentadas por el grupo de empresas anónimas de UE Pro Sun, Clancy sostiene: “Hay puntos que no tienen sentido. ¿Cómo pueden producir por diez y vender por cinco? Debemos clarificar muchas cosas”.
Sobre la imposición de medidas antidumping, la Comisión puede aplicarlas si se demuestra que existen prácticas desleales que perjudican a la industria fotovoltaica europea. No obstante, y según reza el reglamento, “se examinará si las medidas podrían ser al final más costosas para la economía de la Unión que beneficiosas para los denunciantes”. Ante la posibilidad de que estas prácticas no sean sancionadas, el presidente de UE Pro Sun, el alemán Milan Nitzschke, asegura que no le preocupa. “Creemos que la industria es fundamental para la Unión, y las autoridades europeas sabrán valorarlo a la hora de imponer sanciones si fuese necesario”, señala. “No queremos hacer daño, sino que las reglas sean iguales para todos”. Pese a la tranquilidad que quieren transmitir, una fuente de la organización declara: “El Gobierno chino está amenazando a la Unión Europea. Es una situación inaceptable”. La fuente constata el miedo de algunas empresas a apoyar las denuncias por la coacción comercial a la que se ven sometidas. “Algunas sobreviven porque compran componentes chinos muy baratos que son subvencionados por su Gobierno. Si dejasen de suministrarles el material tendrían que cerrar”.
La UE está en una situación delicada, dada su dependencia económica del inversor chino. Europa necesita mantener buenas relaciones con el gigante asiático para no dañar más sus economías y evitar bloqueos a las exportaciones a China en otros sectores.
El peligro que entraña el dumping para las compañías fotovoltaicas europeas es muy grande. Actualmente, los costes laborales de producción en Europa se sitúan en el 10% del total del producto, gracias a la alta tecnología. En China, las compañías registran esta misma cifra, pese a no contar con un desarrollo tecnológico tan alto, tal y como reconocen en su 12º Plan Quinquenal. Si a esa cifra de coste se le añade el transporte de la exportación a la UE, los precios de venta de los productos en el mercado europeo deberían ser mucho más altos. Nitzschke defiende que la explicación a estas contradicciones es que el Gobierno chino —a través de bancos de financiación— está sufragando gran parte de los costes para su exportación. Compitiendo en desventaja, la industria europea se vería obligada a abandonar el sector y sufrir el monopolio chino en la UE. Desde su organización, algunas fuentes sostienen que la UE está trabajando sobre este tema: “Están muy preocupados. Si son capaces de destruir una industria con unos costes laborales tan bajos, ¿qué no harán con otras industrias europeas?”, se preguntan. Desde la Comisión no quieren hacer comentarios al respecto y se limitan a señalar que están en contacto con el Gobierno chino: “Están colaborando. Es beneficioso para ellos. Si no lo hiciesen sería un signo que se podría interpretar mal”.
Desde la industria fotovoltaica china llegan reacciones a las acusaciones de dumping: “Nuestros productos no incurren en prácticas anticompetitivas, ni están subvencionados”, aclaran desde Trina Solar, la cuarta empresa del sector que más factura en el mundo. Suntech, la líder mundial, no confirma que esté siendo investigada, pero aseguran que colaborarán con la Comisión para demostrar que las acusaciones son infundadas.
Se demuestre o no que existe dumping, las dudas sobre la financiación estatal a esta industria en el país asiático siguen siendo razonables. En el 12º Plan Quinquenal, el Gobierno chino reconoce la existencia de subsidios a este sector, pero argumenta que lo hacen para “potenciar el mercado interno”, pese a que el 90% de lo que producen las empresas fotovoltaicas de su país se exporta.
La Comisión Europea deberá despejar estas dudas en los próximos 15 meses.
La preocupación de la industria fotovoltaica europea por los efectos de un presunto dumping
chino ha desembocado en la apertura de una investigación por parte de
la Comisión Europea al constatar que hay evidencias sólidas que podrían
corroborar las acusaciones de la organización UE Pro Sun, aglutinadora
de una veintena de empresas afectadas de la Unión.
Los datos que maneja el Ejecutivo comunitario demostrarían prácticas desleales de las principales compañías chinas al exportar artículos al mercado europeo por debajo del coste de producción. Esta práctica comercial, prohibida por la legislación europea y la Organización Mundial del Comercio (OMC), podría ser la causante de la exorbitante disminución de cuota de mercado de las empresas fotovoltaicas europeas en la Unión y la responsable del cierre o de la venta de muchas de ellas a inversores chinos. “El daño que está provocando a la industria es tremendo. El 80% del mercado fotovoltaico europeo es de China”, afirma una fuente española de UE Pro Sun. “No es una casualidad si contemplamos las prácticas de subvención a la exportación que contempla el Gobierno chino en su Plan Quinquenal. No pretenden competir en igualdad de condiciones, sino destrozar nuestra industria y monopolizar el mercado”.
Lo cierto es que, desde 2010, un total de 28 empresas europeas se han declarado insolventes, 4 han sido adquiridas por inversores chinos y 11 han tenido que reducir la producción o abandonar el sector. La Unión Europea reconoce que es la mayor denuncia de dumping que han recibido hasta el momento, teniendo en cuenta que, el año pasado, China exportó placas solares y otros componentes por valor de 21.000 millones de euros. “Existe un vínculo proporcional entre esa cifra y las pérdidas que ha sufrido la industria europea. Las investigaciones están en marcha y debemos analizar toda la información que nos presten las partes en conflicto antes de decidir si se imponen o no medidas”, advierte el portavoz de comercio de la Comisión, John Clancy. En referencia a las pruebas presentadas por el grupo de empresas anónimas de UE Pro Sun, Clancy sostiene: “Hay puntos que no tienen sentido. ¿Cómo pueden producir por diez y vender por cinco? Debemos clarificar muchas cosas”.
Sobre la imposición de medidas antidumping, la Comisión puede aplicarlas si se demuestra que existen prácticas desleales que perjudican a la industria fotovoltaica europea. No obstante, y según reza el reglamento, “se examinará si las medidas podrían ser al final más costosas para la economía de la Unión que beneficiosas para los denunciantes”. Ante la posibilidad de que estas prácticas no sean sancionadas, el presidente de UE Pro Sun, el alemán Milan Nitzschke, asegura que no le preocupa. “Creemos que la industria es fundamental para la Unión, y las autoridades europeas sabrán valorarlo a la hora de imponer sanciones si fuese necesario”, señala. “No queremos hacer daño, sino que las reglas sean iguales para todos”. Pese a la tranquilidad que quieren transmitir, una fuente de la organización declara: “El Gobierno chino está amenazando a la Unión Europea. Es una situación inaceptable”. La fuente constata el miedo de algunas empresas a apoyar las denuncias por la coacción comercial a la que se ven sometidas. “Algunas sobreviven porque compran componentes chinos muy baratos que son subvencionados por su Gobierno. Si dejasen de suministrarles el material tendrían que cerrar”.
La UE está en una situación delicada, dada su dependencia económica del inversor chino. Europa necesita mantener buenas relaciones con el gigante asiático para no dañar más sus economías y evitar bloqueos a las exportaciones a China en otros sectores.
El peligro que entraña el dumping para las compañías fotovoltaicas europeas es muy grande. Actualmente, los costes laborales de producción en Europa se sitúan en el 10% del total del producto, gracias a la alta tecnología. En China, las compañías registran esta misma cifra, pese a no contar con un desarrollo tecnológico tan alto, tal y como reconocen en su 12º Plan Quinquenal. Si a esa cifra de coste se le añade el transporte de la exportación a la UE, los precios de venta de los productos en el mercado europeo deberían ser mucho más altos. Nitzschke defiende que la explicación a estas contradicciones es que el Gobierno chino —a través de bancos de financiación— está sufragando gran parte de los costes para su exportación. Compitiendo en desventaja, la industria europea se vería obligada a abandonar el sector y sufrir el monopolio chino en la UE. Desde su organización, algunas fuentes sostienen que la UE está trabajando sobre este tema: “Están muy preocupados. Si son capaces de destruir una industria con unos costes laborales tan bajos, ¿qué no harán con otras industrias europeas?”, se preguntan. Desde la Comisión no quieren hacer comentarios al respecto y se limitan a señalar que están en contacto con el Gobierno chino: “Están colaborando. Es beneficioso para ellos. Si no lo hiciesen sería un signo que se podría interpretar mal”.
Desde la industria fotovoltaica china llegan reacciones a las acusaciones de dumping: “Nuestros productos no incurren en prácticas anticompetitivas, ni están subvencionados”, aclaran desde Trina Solar, la cuarta empresa del sector que más factura en el mundo. Suntech, la líder mundial, no confirma que esté siendo investigada, pero aseguran que colaborarán con la Comisión para demostrar que las acusaciones son infundadas.
Se demuestre o no que existe dumping, las dudas sobre la financiación estatal a esta industria en el país asiático siguen siendo razonables. En el 12º Plan Quinquenal, el Gobierno chino reconoce la existencia de subsidios a este sector, pero argumenta que lo hacen para “potenciar el mercado interno”, pese a que el 90% de lo que producen las empresas fotovoltaicas de su país se exporta.
La Comisión Europea deberá despejar estas dudas en los próximos 15 meses.
Los datos que maneja el Ejecutivo comunitario demostrarían prácticas desleales de las principales compañías chinas al exportar artículos al mercado europeo por debajo del coste de producción. Esta práctica comercial, prohibida por la legislación europea y la Organización Mundial del Comercio (OMC), podría ser la causante de la exorbitante disminución de cuota de mercado de las empresas fotovoltaicas europeas en la Unión y la responsable del cierre o de la venta de muchas de ellas a inversores chinos. “El daño que está provocando a la industria es tremendo. El 80% del mercado fotovoltaico europeo es de China”, afirma una fuente española de UE Pro Sun. “No es una casualidad si contemplamos las prácticas de subvención a la exportación que contempla el Gobierno chino en su Plan Quinquenal. No pretenden competir en igualdad de condiciones, sino destrozar nuestra industria y monopolizar el mercado”.
Lo cierto es que, desde 2010, un total de 28 empresas europeas se han declarado insolventes, 4 han sido adquiridas por inversores chinos y 11 han tenido que reducir la producción o abandonar el sector. La Unión Europea reconoce que es la mayor denuncia de dumping que han recibido hasta el momento, teniendo en cuenta que, el año pasado, China exportó placas solares y otros componentes por valor de 21.000 millones de euros. “Existe un vínculo proporcional entre esa cifra y las pérdidas que ha sufrido la industria europea. Las investigaciones están en marcha y debemos analizar toda la información que nos presten las partes en conflicto antes de decidir si se imponen o no medidas”, advierte el portavoz de comercio de la Comisión, John Clancy. En referencia a las pruebas presentadas por el grupo de empresas anónimas de UE Pro Sun, Clancy sostiene: “Hay puntos que no tienen sentido. ¿Cómo pueden producir por diez y vender por cinco? Debemos clarificar muchas cosas”.
Sobre la imposición de medidas antidumping, la Comisión puede aplicarlas si se demuestra que existen prácticas desleales que perjudican a la industria fotovoltaica europea. No obstante, y según reza el reglamento, “se examinará si las medidas podrían ser al final más costosas para la economía de la Unión que beneficiosas para los denunciantes”. Ante la posibilidad de que estas prácticas no sean sancionadas, el presidente de UE Pro Sun, el alemán Milan Nitzschke, asegura que no le preocupa. “Creemos que la industria es fundamental para la Unión, y las autoridades europeas sabrán valorarlo a la hora de imponer sanciones si fuese necesario”, señala. “No queremos hacer daño, sino que las reglas sean iguales para todos”. Pese a la tranquilidad que quieren transmitir, una fuente de la organización declara: “El Gobierno chino está amenazando a la Unión Europea. Es una situación inaceptable”. La fuente constata el miedo de algunas empresas a apoyar las denuncias por la coacción comercial a la que se ven sometidas. “Algunas sobreviven porque compran componentes chinos muy baratos que son subvencionados por su Gobierno. Si dejasen de suministrarles el material tendrían que cerrar”.
La UE está en una situación delicada, dada su dependencia económica del inversor chino. Europa necesita mantener buenas relaciones con el gigante asiático para no dañar más sus economías y evitar bloqueos a las exportaciones a China en otros sectores.
El peligro que entraña el dumping para las compañías fotovoltaicas europeas es muy grande. Actualmente, los costes laborales de producción en Europa se sitúan en el 10% del total del producto, gracias a la alta tecnología. En China, las compañías registran esta misma cifra, pese a no contar con un desarrollo tecnológico tan alto, tal y como reconocen en su 12º Plan Quinquenal. Si a esa cifra de coste se le añade el transporte de la exportación a la UE, los precios de venta de los productos en el mercado europeo deberían ser mucho más altos. Nitzschke defiende que la explicación a estas contradicciones es que el Gobierno chino —a través de bancos de financiación— está sufragando gran parte de los costes para su exportación. Compitiendo en desventaja, la industria europea se vería obligada a abandonar el sector y sufrir el monopolio chino en la UE. Desde su organización, algunas fuentes sostienen que la UE está trabajando sobre este tema: “Están muy preocupados. Si son capaces de destruir una industria con unos costes laborales tan bajos, ¿qué no harán con otras industrias europeas?”, se preguntan. Desde la Comisión no quieren hacer comentarios al respecto y se limitan a señalar que están en contacto con el Gobierno chino: “Están colaborando. Es beneficioso para ellos. Si no lo hiciesen sería un signo que se podría interpretar mal”.
Desde la industria fotovoltaica china llegan reacciones a las acusaciones de dumping: “Nuestros productos no incurren en prácticas anticompetitivas, ni están subvencionados”, aclaran desde Trina Solar, la cuarta empresa del sector que más factura en el mundo. Suntech, la líder mundial, no confirma que esté siendo investigada, pero aseguran que colaborarán con la Comisión para demostrar que las acusaciones son infundadas.
Se demuestre o no que existe dumping, las dudas sobre la financiación estatal a esta industria en el país asiático siguen siendo razonables. En el 12º Plan Quinquenal, el Gobierno chino reconoce la existencia de subsidios a este sector, pero argumenta que lo hacen para “potenciar el mercado interno”, pese a que el 90% de lo que producen las empresas fotovoltaicas de su país se exporta.
La Comisión Europea deberá despejar estas dudas en los próximos 15 meses.
La preocupación de la industria fotovoltaica europea por los efectos de un presunto dumping
chino ha desembocado en la apertura de una investigación por parte de
la Comisión Europea al constatar que hay evidencias sólidas que podrían
corroborar las acusaciones de la organización UE Pro Sun, aglutinadora
de una veintena de empresas afectadas de la Unión.
Los datos que maneja el Ejecutivo comunitario demostrarían prácticas
desleales de las principales compañías chinas al exportar artículos al
mercado europeo por debajo del coste de producción. Esta práctica
comercial, prohibida por la legislación europea y la Organización
Mundial del Comercio (OMC), podría ser la causante de la exorbitante
disminución de cuota de mercado de las empresas fotovoltaicas europeas
en la Unión y la responsable del cierre o de la venta de muchas de ellas
a inversores chinos. “El daño que está provocando a la industria es
tremendo. El 80% del mercado fotovoltaico europeo es de China”, afirma
una fuente española de UE Pro Sun. “No es una casualidad si contemplamos
las prácticas de subvención a la exportación que contempla el Gobierno
chino en su Plan Quinquenal. No pretenden competir en igualdad de
condiciones, sino destrozar nuestra industria y monopolizar el mercado”.
Lo cierto es que, desde 2010, un total de 28 empresas europeas se han
declarado insolventes, 4 han sido adquiridas por inversores chinos y 11
han tenido que reducir la producción o abandonar el sector. La Unión
Europea reconoce que es la mayor denuncia de dumping que han
recibido hasta el momento, teniendo en cuenta que, el año pasado, China
exportó placas solares y otros componentes por valor de 21.000 millones
de euros. “Existe un vínculo proporcional entre esa cifra y las pérdidas
que ha sufrido la industria europea. Las investigaciones están en
marcha y debemos analizar toda la información que nos presten las partes
en conflicto antes de decidir si se imponen o no medidas”, advierte el
portavoz de comercio de la Comisión, John Clancy. En referencia a las
pruebas presentadas por el grupo de empresas anónimas de UE Pro Sun,
Clancy sostiene: “Hay puntos que no tienen sentido. ¿Cómo pueden
producir por diez y vender por cinco? Debemos clarificar muchas cosas”.
Sobre la imposición de medidas antidumping, la Comisión
puede aplicarlas si se demuestra que existen prácticas desleales que
perjudican a la industria fotovoltaica europea. No obstante, y según
reza el reglamento, “se examinará si las medidas podrían ser al final
más costosas para la economía de la Unión que beneficiosas para los
denunciantes”. Ante la posibilidad de que estas prácticas no sean
sancionadas, el presidente de UE Pro Sun, el alemán Milan Nitzschke,
asegura que no le preocupa. “Creemos que la industria es fundamental
para la Unión, y las autoridades europeas sabrán valorarlo a la hora de
imponer sanciones si fuese necesario”, señala. “No queremos hacer daño,
sino que las reglas sean iguales para todos”. Pese a la tranquilidad que
quieren transmitir, una fuente de la organización declara: “El Gobierno
chino está amenazando a la Unión Europea. Es una situación
inaceptable”. La fuente constata el miedo de algunas empresas a apoyar
las denuncias por la coacción comercial a la que se ven sometidas.
“Algunas sobreviven porque compran componentes chinos muy baratos que
son subvencionados por su Gobierno. Si dejasen de suministrarles el
material tendrían que cerrar”.
La UE está en una situación delicada, dada su dependencia económica
del inversor chino. Europa necesita mantener buenas relaciones con el
gigante asiático para no dañar más sus economías y evitar bloqueos a las
exportaciones a China en otros sectores.
El peligro que entraña el dumping para las compañías fotovoltaicas
europeas es muy grande. Actualmente, los costes laborales de producción
en Europa se sitúan en el 10% del total del producto, gracias a la alta
tecnología. En China, las compañías registran esta misma cifra, pese a
no contar con un desarrollo tecnológico tan alto, tal y como reconocen
en su 12º Plan Quinquenal. Si a esa cifra de coste se le añade el
transporte de la exportación a la UE, los precios de venta de los
productos en el mercado europeo deberían ser mucho más altos. Nitzschke
defiende que la explicación a estas contradicciones es que el Gobierno
chino —a través de bancos de financiación— está sufragando gran parte de
los costes para su exportación. Compitiendo en desventaja, la industria
europea se vería obligada a abandonar el sector y sufrir el monopolio
chino en la UE. Desde su organización, algunas fuentes sostienen que la
UE está trabajando sobre este tema: “Están muy preocupados. Si son
capaces de destruir una industria con unos costes laborales tan bajos,
¿qué no harán con otras industrias europeas?”, se preguntan. Desde la
Comisión no quieren hacer comentarios al respecto y se limitan a señalar
que están en contacto con el Gobierno chino: “Están colaborando. Es
beneficioso para ellos. Si no lo hiciesen sería un signo que se podría
interpretar mal”.
Desde la industria fotovoltaica china llegan reacciones a las acusaciones de dumping:
“Nuestros productos no incurren en prácticas anticompetitivas, ni están
subvencionados”, aclaran desde Trina Solar, la cuarta empresa del
sector que más factura en el mundo. Suntech, la líder mundial, no
confirma que esté siendo investigada, pero aseguran que colaborarán con
la Comisión para demostrar que las acusaciones son infundadas.
Se demuestre o no que existe dumping, las dudas sobre la
financiación estatal a esta industria en el país asiático siguen siendo
razonables. En el 12º Plan Quinquenal, el Gobierno chino reconoce la
existencia de subsidios a este sector, pero argumenta que lo hacen para
“potenciar el mercado interno”, pese a que el 90% de lo que producen las
empresas fotovoltaicas de su país se exporta.
La Comisión Europea deberá despejar estas dudas en los próximos 15 meses.

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